Testamento:

Según el artículo 1055 del código civil colombiano, el testamento es un acto más o menos solemne mediante el cual una persona dispone para después de muerto de sus bienes, en todo en o de una parte de ellos, conservando la facultad de revocar las disposiciones contenidas en el testamento mientras viva.

En otras palabras, el testamento es un acto jurídico mediante el cual la persona viva expresa su voluntad respecto al destino de los bienes que posee una vez fallezca. La voluntad expresada en el testamento es válida, o cobra efecto como lo dice el artículo 1055 del código civil, sólo cuando la persona ha muerto. Y mientras la persona esté viva, podrá cambiar o modificar el testamento en todo o en parte.

El testamento puede ser abierto o cerrado, se denomina testamento abierto aquel por medio del cual el testador manifiesta a viva voz sus disposiciones testamentarias al notario y a los testigos.

Mientras que el testamento cerrado es aquel que tiene la característica de secreto debido a que el testador lo presenta ante el notario y los testigos en escritura cerrada, las disposiciones de dicho testamento solo las conoce el testador. Entre estas dos clases de testamento se pueden establecer las siguientes semejanzas:

  • Ambos son solemnes y deben constar por escrito.
  • Deben otorgarse ante notario y testigos.

Por otro lado se diferencian el uno del otro:

1. Fundamentalmente se diferencia como se menciono anteriormente en que testamento abierto se da a conocer a viva voz, es decir, las disposiciones

testamentarias son dadas a conocer por el testador ante el notario y los testigos, mientras que el testamento cerrado es secreto.

2. El número de testigos en el testamento abierto debe ser de tres, en el cerrado es de cinco testigos.

Es indispensable que las formalidades establecidas en el código civil, tanto para el testamento cerrado como para el testamento abierto se cumplan, debido a que la inobservancia de las formalidades produce nulidad del testamento, según lo establecido en el artículo 1083, el cual dice lo siguiente:

“El testamento solemne, abierto o cerrado, en que se omitiere cualquiera de las formalidades a que debe respectivamente sujetarse, según los artículos precedentes, no tendrá valor alguno.

Con todo, cuándo se omitiere una o más de las designaciones prescritas en el artículo 1073, en el inciso 4o. del 1080 y en el inciso 2o. del 1081, no será por eso nulo el testamento, siempre que no haya duda acerca de la identidad personal del testador, notario o testigo.”

Finalmente cuando deseemos hacer nuestro testamento si deseamos que sean conocidas nuestras disposiciones testamentarias debemos otorgar testamento abierto, y por el contrario cuando queramos secreto en cuanto a lo que dispusimos en nuestro testamento, debemos otorgar testamento cerrado.